Una semana marcada por la improvisación

Tras regresar de Europa, Alberto Fernández retomó sus actividades sin una agenda definida y previo a un modesto acto en la UOCRA se empantanó hablando de las retenciones. 

El presidente Alberto Fernández, durante un acto en un predio de la UOCRA en el Conurbano esta semana.Foto: NA/Daniel Vides



BUENOS AIRES (NA) — El presidente Alberto Fernández coronó con un modesto acto en el Conurbano bonaerense una semana en la que la improvisación pareció convertirse una vez más desde que asumió en el cargo en el rasgo principal de sus acciones o comentarios en público, apenas horas después, incluso, de que uno de sus subordinados lo contradijera.

Así como Fernández emprendió días atrás una gira por Europa sin una hoja de ruta concreta establecida de antemano, cuando regresó al país tras visitar España, Alemania y Francia, desde donde agitó la interna encarnizada en la que está sumergido hoy el oficialismo, retomó sus actividades en la Casa Rosada sin una agenda definida, antes de concentrar sus energías en supervisar el censo realizado el miércoles pasado.

Según pudo averiguar NA, la gira por el Viejo Continente se tornó caótica por momentos, más allá de que el jefe de Estado logró llevar adelante una estrategia comunicacional que consistió en responder desde allí -y especialmente por intermedio de la prensa europea- a las críticas que recibe su gobierno de parte del kirchnerismo, y en ese contexto debió cancelar un encuentro con autoridades de Volkswagen en Alemania.

Lo que ocurrió fue que la comitiva oficial debió partir un día antes de tierras germanas rumbo a Francia para que Fernández pueda reunirse en París con el presidente galo, Emmanuel Macron, y por ese motivo la cita con directivos de VW -que posee una fábrica en la localidad bonaerense de General Pacheco- no pudo concretarse. Incluso los periodistas que acompañaron al presidente durante su gira europea perdieron la noche de hotel que tenían reservada con anticipación en Berlín.

En Europa, además, el jefe de Estado en un primer momento confirmó sus aspiraciones de ir en busca de una reelección en 2023 y luego minimizó esa posibilidad, o le restó importancia, como si una vez más se hubiese dejado llevar por sus emociones, por un impulso espontáneo, en lugar de haber ensayado -en este caso- un movimiento comunicacional de alto impacto mediático previamente meditado, diseñado y consensuado con sus colaboradores o, al menos, con su equipo de prensa.

Tibias muestras de apoyo recibió Fernández de parte de miembros de su Gabinete tras sus comentarios en el Viejo Mundo sobre su deseo de competir el año que viene por una renovación de mandato en Balcarce 50 y después de su regreso al país, aquellas sensaciones que ventiló en público durante una entrevista en Madrid rápidamente quedaron diluidas por una coyuntura nacional que, por cierto, no da tregua.



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