Medio millón vive con hepatitis y pocos lo saben

Especialistas advierten que sólo un 30% de las personas enfermas están diagnosticadas. Se da una baja importante en la consulta médica por el miedo al contagio de coronavirus.

El Dispositivo (Detectar) archivo Foto NA: Damian Dopacio



BUENOS AIRES  (NA) — “Actualmente, más de 500.000 personas en Argentina viven con hepatitis B y C y sólo un 30% está diagnosticada. Esto genera dos problemas graves: el primero es el riesgo de contagiar a otras personas y el segundo es la posibilidad de que esta hepatitis evolucione con daño crónico del hígado”, explicó el doctor Luis Colombato, Staff de Hepatología del Hospital Británico.

Colombato manifestó además: “En la Sección de Hepatología, dependiente del Servicio de Gastroenterología, identificamos una baja importante en la consulta médica, resultante del aislamiento social y del miedo al contagio de coronavirus”.

En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis que se celebra hoy, los especialistas promueven la generación de conciencia acerca de la importancia de la prevención y detección, precoz y efectiva de la enfermedad.

Existen diferentes tipos de la mencionada dolencia, una de ellas es la hepatitis A es una enfermedad aguda, esencialmente benigna, que se cura sola en la gran mayoría de los casos, ya que, raramente el virus de la hepatitis A produce formas fulminantes que llevan a la muerte o a la necesidad de un trasplante.

A la hepatitis A se la puede contraer a través de agua y comida que estén contaminadas con materia fecal que contiene el virus, por lo que el bajo desarrollo sanitario de las comunidades tiene un impacto alto en su prevalencia.

En tanto, la hepatitis B puede contraerse de manera sanguínea o sexual, se trata de una enfermedad que puede evolucionar a forma crónicas y producir cirrosis y cáncer hepático y puede prevenirse con una vacuna, pero esta hepatitis puede reactivarse si bajan las defensas como ocurre por ejemplo con la quimioterapia.

Por su parte, la hepatitis C, que es la más frecuente en Argentina (la tiene alrededor del 1% de la población), evoluciona a formas crónicas en el 80%-90% de los casos, puede producir cirrosis y cáncer hepático y, si bien la mayoría se cura con los nuevos tratamientos, es fundamental conocer su existencia para abordarla con el tratamiento adecuado.



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