¿Libertades o totalitarismos?

Opinión por la comunicadora Carina Salvatierra -carina.d.salvatierra@gmail.com




“Se sostiene que Argentina es un país democrático en el que se respeta la diversidad, la defensa de las libertades y derechos. Entre estos derechos podemos encontrar la libertad de pensamiento, de expresión, de culto o religiosa.

Medios locales y nacionales han vuelto a poner en el ojo de la tormenta, violentando el derecho a la libertad religiosa, a una institución educativa con más de 30 años de trayectoria en la ciudad de Neuquén: al Colegio AMEN, cuyo ideario institucional se basa en principios bíblicos desde su fundación.

Las familias que llegan a este colegio aspirando que sus hijos sean incorporados, no ignoran los principios que la institución abraza, mantienen entrevistas con las autoridades y participan de al menos un culto religioso que les permite elegir si esa es la educación que quieren para sus hijos.

Libertad de elección, de esto estamos hablando, no?

La libertad religiosa es reconocida por el derecho internacional en varios documentos, como el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el art. 27 de este mismo pacto garantiza a las minorías religiosas el derecho a confesar y practicar su religión. De la misma forma lo hace la Convención de los Derechos del Niño, en su art. 14, y el artículo 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el citado artículo 18, indica:[1]

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Si hablamos de Educación Sexual Integral, la ley 26150 en su artículo 5° dice que cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros.

Entonces, porque un folleto que entre otras cosas declara: “Sí a ser mujer o varón según Dios me creó” de una institución educativa confesional, donde incluso los hijos de funcionarios asisten, es utilizado mediáticamente?
Están tapando una realidad que en tiempo de elecciones no conviene revelar como la deserción de los adolescentes al secundario, la educación elitista en tiempos de pandemia donde solo podían estudiar quienes contaban con un dispositivo como una pc o celular más internet?

¿Los sindicatos, el CPE, los funcionarios no deberían estar ocupándose de estos temas?

Ya es tiempo de dejar de vender el discurso de la diversidad y aceptar que pensar distinto no atrasa, es sencillamente pensar, creer, vivir en forma distinta.

Imponer tu libertad no es ejercerla, es totalitarismo”.



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