Tras las PASO, se daría un repliegue oficialista en Diputados

En Neuquén, el Frente de Todos se quedaría con las manos vacías si se tradujeran los mismos resultados en la general de noviembre, y de esa manera perdería una banca.

Tanya Bertoldi se mostró junto Parrilli y Martínez ayer Foto Twitter ED



NEUQUÉN (NA) — Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias dejaron una radiografía bastante precisa de cómo quedaría conformada la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre.

El escrutinio provisorio trajo malas noticias para el oficialismo, que pasó de creer en la posibilidad de conseguir quórum propio para aprobar las leyes “on demand” a rezar para que la pérdida de legisladores sea la menor posible luego de las elecciones generales del 14 de noviembre.

En la actualidad, el Frente de Todos tiene 120 diputados y si se repitiesen los guarismos de las PASO, quedaría en 117 legisladores, con la salvedad de que el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, no vota a excepción de necesidad de desempate en las votaciones.

Juntos por el Cambio, que se preparaba mentalmente para perder algún legislador, se encontró con un escenario impensado, por encima de las expectativas previas, y llegaría a los 116 diputados, en una situación de virtual empate con el oficialismo.

Hasta este año, el Frente de Todos no contaba con mayoría propia pero en casi todas las sesiones disponía de la ayuda de bloques minoritarios de la oposición que colaboraban con el quórum.

La nueva correlación de fuerzas que se verá expresada a partir de fin de año, de proyectarse los resultados de las PASO, aleja ese objetivo.

Esto tiene que ver no solamente con la probable reducción del tamaño del bloque que comanda Máximo Kirchner sino también con el achicamiento del interbloque Unidad Federal para el Desarrollo, que hasta ahora era liderado por el mendocino José Luis Ramón (a quien se le vence el mandato).

Para colmo, las posibilidades de perder el quórum y la mayoría propia en el Senado son altas después del resultado del domingo, lo cual le traerá más de un dolor de cabeza a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Entre las novedades de la elección se encuentra el fortalecimiento de los extremos del espectro ideológico: el Frente de Izquierda, que ponía en juego sus dos únicas bancas, alcanzaría cuatro luego en la nueva Cámara baja, mientras que los libertarios entrarían en escena con la misma cantidad de bancas.

Si se suma a Ricardo López Murphy, quien se considera liberal y accederá a una banca a través de la lista unificada de Juntos por el Cambio, esa corriente tendrá cinco bancas en Diputados, contando a Javier Milei y Victoria Villarruel por la Capital Federal, y a José Luis Espert y Sandra Pitta por la provincia de Buenos Aires.

El Frente de Izquierda sumaría a Myriam Bregman por la Capital Federal, a Nicolás del Caño y Romina del Plá por la provincia, y a Alejandro Vilca por Jujuy.

En la provincia de Buenos Aires, el oficialismo arriesgaba 17 bancas en la Cámara baja, ya que esa era la cantidad de cargos que había obtenido con la elección que traccionó la candidatura a senadora de Cristina Kirchner en 2017, la elección con la que debe cotejarse estos comicios de medio término.

Con el 33,5% de Victoria Tolosa Paz, el Frente de Todos accedería a apenas 15 bancas, sacrificando dos.

La contracara es Juntos por el Cambio, donde ocurre el proceso inverso: pone en juego 14 bancas y cosecharía 16, avanzando así dos casilleros en esta carrera por el control de la Cámara baja.

Otra caso paradigmático del repliegue parlamentario del Frente de Todos es la derrota contra todo pronóstico en La Pampa, con Juntos por el Cambio dando el batacazo por 10 puntos de diferencia.

De esta manera, la principal coalición opositora ganaría una banca en detrimento del Frente de Todos, que la perdería.

En Neuquén, el Frente de Todos se quedaría con las manos vacías si se tradujeran los mismos resultados en la general de noviembre, y de esa manera perdería una banca.

Lo mismo sucedería en Río Negro donde pone en juego dos escaños y sólo obtendría una sola.

Otro distrito donde el oficialismo tuvo un muy duro traspié es la provincia de San Luis, donde la conversión de los hermanos Rodríguez Saá no cayó bien en los puntanos, que los castigaron en las urnas: perdería una de las dos bancas que pone en juego, mientras que Juntos por el Cambio lograría una banca adicional.

Misiones y Tucumán son otras provincias donde Juntos por el Cambio pudo dar un salto electoral y si repitiese la misma producción en noviembre accederá a una banca adicional por cada uno de esos distritos.



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