El “boom” de los independientes en Chile

El colectivo de los no que no están alineados institucionalmente lo representa, principalmente, el voto joven.

Chile y el pedido de los jóvenes Foto NA



BUENOS AIRES (NA) — El día después de la megaelección en Chile, la catarsis corrió por cuenta de los perdedores con nombre y apellido, hayan sido personas, como Sebastián Piñera o la coalición llamada Concertación de Partidos por la Democracia.

El periodista, editor y consultor de comunicación, además de profesor en la Universidad de Chile, Víctor Andrés Herrero Aguayo, afirmó en un artículo de opinión que “los votantes castigaron duramente al duopolio que ha gobernado el país desde 1990”.

Su lectura de que “la derecha colapsó en todos los frentes y la ex Concertación va camino a descender hacia la tercera o cuarta fuerza política del país nadie se atrevería hoy a discutirla.

Sobre todo porque dentro apenas de seis meses, el 21 de noviembre de 2021, se viene la elección presidencial en Chile, junto con la de diputados, senadores y las de consejeros regionales. Y a la luz de los resultados del cuádruple comicios del fin de semana, la nebulosa es lo único que está a la vista.

Un análisis más sociológico que político ameritaría el reciente pronunciamiento en las urnas de casi el 44% del padrón para elegir gobernadores en las 16 regiones del país, además de alcaldes y concejales. Es decir, que tácitamente el 56% no participó.

La efervescencia popular se percibe en la atmósfera chilena, coinciden en general los observadores en resaltar.

Desde el estallido social, el 18 de octubre de 2019, se ha venido amasando generacionalmente la demanda de la sociedad de un tremendo cambio, que en el plebiscito del año posterior quedó institucionalmente registrado, así como se refrendó en el acto comicial del sábado 15 y el domingo 16, al surgir una nueva mayoría.

La misma no reconoce líderes ni cabecillas, sino que compuesta por militantes de movimientos sociales que no pertenecen a partidos y no demuestran más aspiraciones que redactar la nueva Constitución que proteja sus intereses sectoriales: se trata de la coordinadora independiente, que se quedó con el 68% de los escaños de la Convención.

El desmenuzamiento de ese porcentaje de independientes que realizó el director de la Escuela de Administración Pública de la Universidad Austral e investigador del Observatorio Nueva Constitución, Claudio Fuentes González, indica que el 64% no tiene filiación y el 36% milita en alguna colectividad política.

El común denominador es reclamar el fin del poder histórico y sancionar una Carta Magna democrática que abandone el tutelaje pinochetista, cuyo espíritu, pese a algunos cambios realizados desde entonces, se mantiene desde 1980.

El desafío político que se ha impuesto la coalición entre el Frente Amplio y el Partido Comunista, que se define como izquierda auténtica, es cooptar a la Lista del Pueblo y los independientes, como fórmula ganadora de la elección de noviembre.

El colectivo de los no que no están alineados institucionalmente lo representa, principalmente, el voto joven, que también distingue a los que encuadran en la ideología de izquierda no partidaria y los disconformes.

Aunque por la pandemia y el plebiscito de 2020 este numeroso grupo sin rotulación institucional no haya vuelto a la calle a manifestar como hace dos años, tampoco abandonó el estado deliberativo.

Así y todo, la renovación generacional surgida como fuerza subterránea de la coordinadora social, horizontal, sin liderazgos, que impuso sus candidatos constituyentes sin preocuparse mucho por el resto de los cargos políticos, se expresó en forma de emergentes no partidarios en regiones como Valparaíso y les permitió ganar las elecciones de alcalde y concejales.



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