El debate dejó más chicanas que propuestas 

Las supuestas intenciones de los dos máximos aspirantes a la Primera Magistratura de "cerrar la grieta" brillaron por su ausencia. 




BUENOS AIRES (NA) — Se completó anoche el segundo y último debate presidencial con vistas a las elecciones del próximo domingo y tanto Mauricio Macri como Alberto Fernández, los dos principales candidatos, ofrecieron al público más chicanas de ocasión que propuestas.

El momento más “picante” de las deliberaciones en la UBA se produjo incluso cuando Fernández recordó al fallecido padre del jefe de Estado, Franco Macri, buscando así frenar una embestida del Presidente, que fustigaba al postulante del Frente de Todos por las denuncias de corrupción en la obra pública durante el gobierno kirchnerista.

Macri cruzó de inmediato a Fernández, durante un intercambio al que se sumó José Luis Espert y oportunamente también Juan José Gómez Centurión, que habló sobre una supuesta “matriz de corrupción” durante la gestión de Néstor y Cristina Kirchner al frente del Poder Ejecutivo nacional.

De cualquier modo, al jefe de Estado se lo notó más firme en sus aseveraciones con respecto al debate anterior, efectuado el domingo pasado en Santa Fe, mientras que Fernández se abstuvo de utilizar su “dedo acusador” para acompañar sus críticas a Macri después de la polémica desatada en los últimos días.

Como sucedió en la capital santafesina, Espert sí lanzó una serie de controvertidas propuestas, vinculadas con una presunta necesidad de impulsar, por ejemplo, una reforma laboral en la Argentina: Gómez Centurión también se manifestó al respecto, aunque de manera menos enérgica.

Espert expuso claramente iniciativas de derecha y Nicolás del Caño, de izquierda, mientras Fernández -que en ningún momento se saludó con Macri al término de las deliberaciones- recibió golpes por su participación como jefe de Gabinete en el gobierno anterior y se las ingenió para contraatacar.

De todas maneras, dio la sensación de que cruzó un límite al mencionar al padre del jefe de Estado y fue acusado de “inmoral” por Macri -durante un intervalo-.

El economista Roberto Lavagna, tercero en las preferencias del electorado aunque lejos de Fernández y Macri en encuestas sobre intención de voto, también lanzó una serie de propuestas, pero su desempeño terminó siendo opaco, como había ocurrido en Santa Fe, al igual que la performance de Gómez Centurión.

En esta ocasión, las supuestas intenciones de los dos máximos aspirantes a la Primera Magistratura de “cerrar la grieta” brillaron por su ausencia y ambos intensificaron su estrategia de atacarse mutuamente en busca de terminar de convencer a los votantes que aún permanecen indecisos.



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